Se trata de un plato típico de la gastronomía catalana, pero especialmente de la provincia de Tarragona y aún más concretamente de la zona de Valls, donde se cree que tiene su origen. Aunque hoy en día los calçots se cultivan ya prácticamente en toda España, e incluso en el extranjero.
Los calçots se consumen en la época de más frío, desde el mes de noviembre hasta finales de marzo. En Valls, el último fin de semana de enero, se celebra la Fiesta de la calçotada con actividades y concursos donde se compite por ser:
La forma típica de cocinarlos es asarlos al fuego con llama viva de sarmientos y una vez están listos, para conservar su calor se envuelven en periódicos y se sirven en la mesa sobre una una teja acompañados de la deliciosa salsa de calçots también llamada “Salvichada” más conocida como salsa romesco.
La calçotada es mucho más que una tradición culinaria, es un momento de encuentro y fiesta para las familias o los amigos que se suelen reunir en las masías para pasar el día. En primer lugar hay que encender el fuego para hacer los calçots, asarlos y luego hacer la carne y las verduras. Quien no puede celebrarlo en una masía, tiene la opción de hacerlo en alguno de los muchos restaurantes especializados.
Pues en una buena calçotada, los calçots se comen como entrante, normalmente de pie alrededor de una mesa. Si te animas a probarla prepárate para mancharte porque es parte de la tradición. Primero tienes que retirar la parte quemada con las manos, después untar la parte blanca en salsa y elevarlo sobre tu cabeza para metértelo en la boca y a disfrutar.
Cuando los calçots se acaban, toca lavarse las manos llenas de ceniza y pasar a comer la carne a la brasa, generalmente longaniza catalana y costillas de cordero con alguna verdura como alcachofas y judías blancas. De postre la tradición dice que hay que comerse una naranja, pero en los restaurantes suelen servir crema catalana.
El hecho de cubrir los calçots con tierra consiguiendo así que la parte blanca se “estire” también se consigue un producto muy saludable, poco calórico ( 32kcal/ 100g ), lleno de nutrientes, vitaminas B y C, Fósforo y muy rico en fibra.
Con todas esas propiedades vemos que es un alimento bueno para dietas hipocalóricas, siempre que no se acompaña con la salsa ;-),
Qué más se puede pedir a un alimento!. Este invierno, no lo dejes pasar , tienes que disfrutar de una deliciosa calçotada con tu familia o amigos.
Agradecimientos a @Makamuki0 autor de la foto de portada
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